¿Hablamos de suicidio?

Esta entrada ha sido elaborada por: Irene Álvarez Lahera y Rosa Tellería Pérez.

La imagen de portada ha sido obtenida en este enlace.

Sabemos que el suicidio supone el acto de quitarse la propia vida. Ahora bien, ¿es un problema extendido o aislado?; ¿toda manifestación de voluntad de quitarse la vida acaba en suicidio?; ¿hay personas con más riesgo de suicidarse que otras?; ¿cómo puedo detectarlo? Estas son algunas preguntas que trataremos de responder en esta entrada que esperamos que sea de utilidad y apoyo.

Es importante, antes de hablar de suicidio, saber a qué nos referimos exactamente porque el suicidio es el resultado de un proceso previo que implica que existan dos conceptos: la ideación suicida y el intento de suicidio.

  • La ideación suicida son pensamientos que tiene la persona de acabar con la propia vida que pueden ser más o menos graves en función de su nivel de planificación y expresión de voluntad. Cabe destacar que la ideación suicida es más frecuente que los intentos de suicidio y que los suicidios consumados.
  • El intento de suicidio se produce cuando la persona ya ha actuado para quitarse la vida pero, por motivos internos o externos, no se ha producido la muerte. Como mencionaremos posteriormente, esta acción supone un factor de riesgo importante.
  • Cuando la persona acaba quitándose la vida, se habla de suicidio consumado.

El suicidio en cifras (Organización Mundial de la Salud)

Se estima que cerca de 800.000 personas se quitan la vida al año y que el suicidio es la segunda causa de muerte a nivel mundial en la franja de edad de los 15 a los 29 años. Sin embargo, en España no existe ningún plan o programa de prevención del suicidio a nivel estatal ni estrategia alguna contemplada para este problema en el Sistema Nacional de Salud.

Factores de riesgo

Como indica Enrique Echeburúa en este artículo, hay tres componentes básicos en la toma de decisiones de una persona que quiere acabar con su vida: un sufrimiento intenso; una carencia de recursos psicológicos para hacerle frente y la desesperanza profunda ante el futuro. El suicidio no es un problema moral, quienes lo intentan están desbordados por el sufrimiento.

A partir de la investigación e información que ofrecen la Organización Mundial de la Salud y la Guía para familiares de Salud Madrid, recogemos los siguientes como factores de riesgo que inciden en la probabilidad de cometer un suicidio. Son de tres tipos:

Factores individuales: afectan a la persona directamente. Algunos de ellos son:

  • Haber intentado suicidarse previamente o poseer un historial familiar de suicidio.
  • Haber perdido el trabajo.
  • Carecer de esperanza: planes de futuro de la persona: ¿tiene motivación?, ¿tiene expectativas?
  • Sentimientos de fracaso personal, indefensión y desesperanza frente a la vida y su futuro.
  • Presencia de una enfermedad médica. Padecer dolor y/o enfermedad crónica.
  • Hacer un uso dañino de alcohol y drogas.
  • Tener un diagnóstico de enfermedad mental, especialmente en aquellos casos de personas con depresión, trastorno bipolar, trastorno por abuso de sustancias (alcohol y otras drogas), esquizofrenia o trastorno límite de la personalidad.

Factores comunitarios y relacionales: tienen relación con el entorno de la persona. Por ejemplo:

  • Haber sentido o sentir una intensa sensación de aislamiento y falta de apoyo social: el sentimiento de conexión de la persona con su entorno, especialmente la presencia de relaciones personales sólidas constituye un elemento esencial de protección ante el suicidio.
  • Haber vivido un desastre, guerra o conflicto armado.
  • Haber sido víctima de un trauma y abuso o maltrato, ya sea físico o psicológico.
  • Haber experimentado una pérdida.

Factores sociales: son aquellos que presenta la sociedad en su conjunto. Por ejemplo, cuando los medios de comunicación hacen un uso inapropiado, tratándolo de forma sensacionalista o planteando el suicidio como seductor y glamouroso. Las dificultades para acceder al sistema de salud y la ausencia de recursos también influyen en esta situación, según la OMS. Pero sin duda, uno de los factores de riesgo social más destacados es la estigmatización que existe en torno a la búsqueda de ayuda. Esto afecta a la persona con ideaciones suicidas y a la familia y allegados, que por esta dificultad en demandar una ayuda a veces no obtienen los recursos de los que deberían disponer para evitarlo.

Según Red Aipis, cuantos más factores de riesgo concurran en una misma persona, mayor será la probabilidad de que presente un intento o conducta suicida. Esto no quiere decir que cualquier persona que presente uno de estos factores piense en el suicidio, y la ausencia de estos factores tampoco significa que una persona no vaya a llevar a cabo el intento.

Por todo ello, siempre es necesario estar atento a las señales que puedan darnos nuestras personas cercanas y no tratar de evitar el tema, en numerosas ocasiones las personas que piensan en el suicidio necesitan que reconozcamos su sufrimiento y nos ofrezcamos a acompañarle en el camino que le lleve a calmar ese dolor y a dotar nuevamente de sentido a la vida.

¿Estás pensando en el suicidio?

Quizá esta entrada puede venirte bien. Desde el sufrimiento se nubla la visión positiva de la vida, la que nos ofrece una sensación de bienestar y, sobre todo, la que da sentido a la existencia. Que cueste ver ese lado no quiere decir que haya desaparecido, y el sufrimiento no tiene por qué durar para siempre.

Puede que también pienses que tu pérdida será fácil de superar, pero no debes dejar de recordar que tus seres queridos e incluso toda persona que te conozca, sufrirá tu pérdida. Todos dejamos huella en las personas y tú no eres una excepción, aunque no lo sientas así, siempre habrá alguien que te valore como eres y agradezca tenerte en su vida. Lo más importante es que te apoyes en las personas que te rodean, no dejes que se alejen. Porque no eres una molestia para ellos aunque a veces te sientas así, sino que seguramente seas motivo de alegría cada día que disfrutan de tu presencia.

No dejes de compartir tu dolor y tu visión sobre la vida con las personas que quieres. Prácticamente cualquier problema tiene solución y, si no la tuviera, rodearnos de personas que nos dan alegría hace más llevadero el sufrimiento. Si no estás preparado para compartir tus sentimientos o inquietudes, te invitamos a que leas el siguiente enlace, que pretende ayudarte a entender los pensamientos que puedes estar experimentando.

Si quieres hablar con una persona que no sea de tu círculo cercano, siempre puedes contactar con este grupo de apoyo o con esta asociación, que ofrece un teléfono al que puedes llamar siempre, y más en caso de crisis. Al final de esta entrada tienes otros recursos a los que acudir siempre que lo necesites. Recuerda que hablar sobre ello puede hacerte sentir mucho mejor.

Sospecho que un ser querido puede querer suicidarse, ¿qué puedo hacer?

Generalmente, las personas evidencian una serie de signos que hacen posible la detección del posible intento de suicidio. Estas son las señales que indica Salud Madrid en su Guía para familiares (para más información, pincha aquí):

  • Comentarios o verbalizaciones negativas sobre sí mismo o sobre su vida: “No valgo para nada”, “Esta vida es un asco”, “Mi vida no tiene sentido“, “Estaríais mejor sin mí”, “Soy una carga para todo el mundo”, “Toda mi vida ha sido inútil”, “Estoy cansado de luchar”.
  • Comentarios o verbalizaciones negativas sobre su futuro: “Lo mío no tiene solución”, “Quiero terminar con todo”, “Las cosas no van a mejorar nunca”.
  • Comentarios o verbalizaciones relacionadas con el acto suicida o la muerte: “Me gustaría desaparecer”, “Quiero descansar”, “No deseo seguir viviendo”, “Me pregunto cómo sería la vida si estuviese muerto”, “Quiero quitarme la vida, pero no sé cómo”, “Nadie me quiere y es preferible morir”, “No merece la pena seguir viviendo”, “Después de pensar mucho ya sé cómo quitarme de en medio”
  • Despedidas verbales o escritas: “Quiero que sepas que en todo este tiempo me has ayudado mucho”
  • Cambio repentino en su conducta. Este cambio puede ir en dos sentidos:
    • Aumento significativo de la irascibilidad, irritabilidad, ingesta de bebidas alcohólicas en cantidades superiores a las habituales y con una frecuencia inusual.
    • Periodo de calma y tranquilidad repentino cuando previamente ha presentado gran agitación. Considerar esta situación como una mejoría de su familiar podría ser un error; puede constituir una señal de peligro de riesgo inminente.
  • Aparición de marcas recientes en alguna de parte del cuerpo.
  • Regalar objetos muy personales, preciados y queridos.
  • Cerrar asuntos pendientes.
  • Preparación de documentos para cuando uno no esté (testamento, seguro de vida, etc.).

Si identificamos estas señales de alerta, existe cierta probabilidad en pensar que la persona tiene una ideación suicida. No olvides que, aunque no detectes estos signos concretos, la persona puede tener intención de cometerlo.

Además, es importante conocer los mitos que se relacionan con la idea del suicidio:

  • “Preguntar a una persona si está pensando en suicidarse, puede incitarle a hacerlo”

Hablar con la persona y escuchar con interés real por su visión del mundo y de sí mismo indica a la persona que estamos dispuestos a ayudarle. Evitando preguntar o disminuyendo la importancia de sus problemas, causamos más sufrimiento a la persona. Recuerda que necesita sentir el apoyo de sus seres queridos y sentirse comprendido y validado en sus emociones.

  • “La persona que expresa su deseo de acabar con su vida nunca lo hará”

Según los datos que aporta Red Aipis, “de cada diez personas que se suicidan, nueve expresan claramente sus propósitos y la otra dejó entrever sus intenciones de acabar con su vida”. Es decir, la gran mayoría de las personas expresa verbalmente su ideación suicida. Algunos gestos, como los mencionados anteriormente, pueden darnos señales; debemos tomarnos en serio cualquier amenaza de autolesión, nunca debemos pensar que estas señales son dichas como forma de manipulación por parte de la persona.

  • “Solo las personas con problemas graves se suicidan”

El suicidio tiene muchas causas, ya que cada persona vive las situaciones de manera única. No debemos dejarnos llevar por la idea de que la nuestra es la única forma de ver los problemas, lo mejor para la persona es sentir que se respeta su sufrimiento y que le damos valor a sus emociones. No sentirse juzgado sino arropado y comprendido.

Tampoco debes olvidar que, si alguna persona cercana a ti se ha suicidado o tiene intención de hacerlo, no eres el culpable de ello, porque no hay culpables. Si necesitas información, apoyo o un lugar donde ser escuchado, a continuación recopilamos una serie de recursos que pueden resultarte útiles.

En casos de crisis contacta con:

  • Servicios de Emergencia a través del 112 (SAMUR, SUMMA) aquí
  • Teléfono de la Esperanza de Madrid aquí
    Tel.: 91 459 00 50 (funciona las 24 horas del día)
  • Centro de Escucha “San Camilo” aquí
    Tel.: 91 533 52 23 – Mail: escucha@humanizar.es
    Sede 1: Avda. Reina Victoria, 8 – 4ºB; 28020 Madrid
    Sede 2: Sector Escultores, 39; 28760 Tres Cantos (Madrid)
  • Servicio Madrileño de Salud aquí
  • Servicios de Salud Mental y Urgencias Psiquiátricas Hospitalarias. Portal de Salud de la Comunidad de Madrid – RECURSOS DE ATENCIÓN A LA SALUD MENTAL. aquí

Para obtener información contacta con (agradecemos a D. Javier Jiménez, presidente de la Red Aipis, que nos haya proporcionado una serie de enlaces que consideramos de utilidad y que procedemos a compartir a continuación):

 

Bibliografía

  • Preventing suicide. A global imperative (2013) enlace
  • Echeburúa, E. (2015) Las múltiples caras del suicidio en la clínica psicológica. Terapia psicológica, vol. 33, nº 2; pp.: 117-126 enlace
  • Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental (2011) Suicidio y psiquiatría. Recomendaciones preventivas y de manejo del comportamiento suicida enlace
  • Salud Madrid. Guía de autoayuda. Prevención del suicidio, ¿qué puedo hacer? enlace
  • Salud Madrid. Guía para familiares. Detección y prevención de la conducta suicida en personas con una enfermedad mental enlace
  • Después del Suicidio – Asociación de Supervivientes (Cataluña) enlace
  • Asociación Internacional Teléfono de la Esperanza enlace

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